San Juan Pablo II nos instó a redescubrir el Rosario en la luz de la Escritura. Cuando hacemos esto bien, los Misterios cobran vida, el pasado se hace presente y se libera su poder salvador. El Señor Resucitado se aparece durante 40 días para revelar el triunfo del amor de Dios sobre el mal, para encender sus corazones con su interpretación de las Escrituras, para darse a conocer en la fracción del pan, y para soplar el Espíritu Santo sobre los apóstoles – un espíritu de perdón y paz.